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Compendio CatólicoCatálogo de consulta · fe, doctrina y vida católica

Oraciones

Salve Regina (Dios te Salve, Reina)

Antífona mariana medieval que cierra el rosario, invocando a María como abogada y madre de misericordia.

Traducción del original en portugués. Leer el original en portugués

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, ¡Dios te salve! A ti clamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo. Amén.

Salve Regina (Dios te Salve, Reina)

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Sobre esta oración

La «Salve Regina» es una de las cuatro grandes antífonas marianas del oficio divino, de origen medieval —atribuida, sin certeza documental definitiva, a monjes del siglo XI, entre ellos Hermano Contracto. Se convirtió en una de las oraciones marianas más difundidas de Occidente cristiano.

Su tono es marcadamente distinto al de otras oraciones marianas: describe la condición humana como destierro («valle de lágrimas», «desterrados hijos de Eva») y pide a María que interceda ante Jesús por quienes aún peregrinan en esta vida —de ahí el título de «abogada nuestra».

Se reza tradicionalmente al final del rosario y, en la liturgia de las horas, como antífona final de Completas —la última oración del día— en el período entre la Solemnidad de la Santísima Trinidad y el Adviento.

Temas relacionados

  • oración
  • María
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  • liturgia

Fuentes

  • Liturgia de las Horas, Completas
  • Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2677 (títulos marianos de intercesión)

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