Oraciones
Ave María
Saludo a María que une las palabras del ángel Gabriel y de Isabel en el Evangelio a un pedido de intercesión.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

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Sobre esta oración
La primera mitad del Ave María une dos saludos bíblicos: el del ángel Gabriel a María en la Anunciación —«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo» (Lc 1,28)— y el de Isabel, en el encuentro de la Visitación —«Bendita tú eres entre las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre» (Lc 1,42). Esta parte bíblica ya se usaba en oraciones desde los primeros siglos del cristianismo.
La segunda mitad —«Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte»— es un añadido posterior, de origen medieval, consolidado sobre todo a partir del siglo XV y fijado oficialmente en la reforma del Breviario Romano de 1568, bajo Pío V.
Es la oración más repetida del rosario —cada decena tiene diez avemarías— y una de las primeras que aprende un niño católico, junto con el Padre Nuestro y la Señal de la Cruz.
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Padre Nuestro
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La oración enseñada por el propio Jesús a los discípulos, modelo de toda oración cristiana.

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Breve doxología trinitaria rezada al final de los salmos, del rosario y de varias oraciones litúrgicas.

Credo de los Apóstoles
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La profesión de fe más antigua de la Iglesia latina, que resume en doce artículos lo que el cristiano cree.

Santo Ángel (Oración al Ángel de la Guarda)
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