Oraciones
Bendito, Alabado y Por Siempre Sea
Letanía breve de bendición al Santísimo Sacramento, rezada tradicionalmente al final de la bendición eucarística o en desagravio por blasfemias.
Bendito sea Dios. Bendito sea su Santo Nombre. Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre. Bendito sea el Nombre de Jesús. Bendito sea su Sacratísimo Corazón. Bendita sea su Preciosísima Sangre. Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar. Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito. Bendita sea la excelsa Madre de Dios, la Santísima Virgen María. Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción. Bendito sea el Nombre de María, Virgen y Madre. Bendito sea San José, su castísimo esposo. Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos.

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Sobre esta oración
Esta serie de invocaciones, también llamada «Acto de Reparación» o «Alabanzas Divinas», tiene origen devocional italiano en el siglo XVIII, ligado a prácticas de desagravio por blasfemias contra el nombre de Dios, y se difundió ampliamente asociada a la bendición con el Santísimo Sacramento. Cada invocación bendice sucesivamente a Dios, a Jesús, a su nombre, a su Sangre, a su Corazón, a la Eucaristía, a María y a los santos.
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Padre Nuestro
Oración diaria, Santa Misa, rosario (en cada decena), oficio divino
La oración enseñada por el propio Jesús a los discípulos, modelo de toda oración cristiana.

Ave María
Rosario (diez por decena), Ángelus, oración diaria
Saludo a María que une las palabras del ángel Gabriel y de Isabel en el Evangelio a un pedido de intercesión.

Gloria al Padre
Final de los salmos, rosario (en cada decena), oficio divino
Breve doxología trinitaria rezada al final de los salmos, del rosario y de varias oraciones litúrgicas.

Credo de los Apóstoles
Bautismo, inicio del rosario, Misa dominical (alternativa al Credo Niceno)
La profesión de fe más antigua de la Iglesia latina, que resume en doce artículos lo que el cristiano cree.
